lunes, febrero 08, 2010

Una pregunta

Ahora, que casi palma el Nestor... cuanto tiempo va a pasar hasta que declaren que el colesterol es golpista,
destituyente y está con la oligarquía del campo?

Yo le avisé

martes, enero 26, 2010

Jazz Manouche!


Si anda cansado de tanta porquería para escuchar en la radio, no lo dude y escuche al bueno de Romane.

Un bonito guitarrista de Jazz Manouche óptimo para escucharlo mientras se toma una Sprite Zero bien fría.

Si quiere escucharlo, haga click acá.

Yo le avisé

domingo, enero 24, 2010

Yo tocando la guitarra

viernes, enero 22, 2010

Una buena mezcla

Memphis la Blusera, autos y Carla Conte... demasiado para un buen cristiano.



Yo le avisé

miércoles, enero 20, 2010

Una epifanía


Desmenucemos al Juego Donkey Kong

1. Mario: Un trabajador que de repente se vió sin su mujer amada.
2. Pauline: La novia de Mario. Fue raptada.
3. Donkey Kong: Un gorila que raptó a Pauline.

Entonces, tenemos la siguiente historia: Un gorila rapta a una mujer y su novio trabajador va a recuperarla.

Conclusión: El Donkey Kong... es una metáfora de la relación entre el gorilaje golpista y la masa trabajadora peronista.

Corolario: Jugar al Donkey Kong y las sagas de Mario Bros es definitivamente y sin lugar a dudas, una buena manera de educar al pueblo.

Yo le avisé.

viernes, enero 15, 2010

Un grupo de franchutes que algo entendieron



Yo le avisé

lunes, enero 11, 2010

Y existe alguien mas turro que yo

Estaba sentado en mi escritorio cuando efectué una llamada telefónica
y me contestó un tipo de mal genio.

- ¡Hola! - Buenas, ¿podría hablar con Luís González?, le dije.
- ¡No aquí no vive nadie con ese nombre, pelotudo!
Y me colgó el teléfono de la manera más grosera.

Resulta ser que había marcado un número equivocado, por lo que procedí a llamar al teléfono correcto. Después de colgar, observé el número de teléfono errado en mi escritorio y decidí llamar a ese número de nuevo.

Me contestó la misma persona que me había insultado, asi que le dije:

- Usted es un hijo de puta.

Y colgué. Inmediatamente anoté ese número en mi agenda y le puse al lado la palabra HIJO DE PUTA. Cada semana, cuando tenía alguna problema o estaba de mal humor, llamaba al tipo y cuando me contestaba, le decía ¡Usted es un hijo de puta! Esto me hacia sentir mucho mejor; pero al tiempo me enteré del servicio de identificación de llamadas de la compañía telefónica, por lo cual me limité a dejar de llamar por unos días al muy hijo de puta. Un día, se me ocurrió lo siguiente: marqué su número
telefónico y cuando contestó le respondí:

- Buenas tardes, le llamo del departamento de ventas de Telefónica para saber sí conoce el servicio de identificación de llamadas...
- No, me contestó el tipo
Entonces le dije:
- Eso es porque usted es un flor de hijo de puta.

Un día estaba en Unicenter esperando que saliera una señora para estacionar el auto en el lugar que ella desocupaba. Pues, resulta que cuando la señora salió vino un tipo manejando un Renault 9 azul y se metió.

Le toqué bocina, pero nada: el tipo simplemente se bajó del auto y se fue para el centro comercial ignorándome por completo. Ante esa actitud pensé: ese tipo también es un hijo de puta. Fue ahí cuando noté que en su auto había un letrero que decía: SE VENDE. INTERESADOS LLAMAR AL TELÉFONO 4242-0740

Anoté los datos y al llegar a casa lo llamé.
- ¿Si, hablo, con el señor del Renault 9 azul que está en venta?
- Sí, habla con él.
- ¿Podría decirme dónde puedo ver bien el auto?
- Sí, claro. Vivo en San Martín, en la calle Álamos Nº1126 . Es una casa amarilla y el auto está estacionado al frente de la casa. Mi nombre es Eduardo Pérez y me puede encontrar en casa después de las 6 de la tarde.
- Gracias, le dije, ¿Puedo decirle algo Eduardo?
- Sí, como no.
- Eduardo, usted es un reverendo hijo de puta, y le colgué.

Bueno, a partir de ese día ya tenía a dos hijos de putas a quienes llamar. Después de un tiempo llamando alternadamente a ambos, la cosa se puso aburrida, por lo cual decidí hacerla más divertida y se me ocurrió lo siguiente: llamé al hijo de puta Nº 1 (el tipo grosero):

- Hola
- ¿Hablo con el hijo de puta?, y esta vez no colgué.
- ¿Estás ahí? A ver si dejás de llamarme malparido.
- Pues no me cantan las pelotas.
El tipo me preguntó entonces con tono suave:
- ¿Cómo te llamás?
- Eduardo Pérez, le dije.
- ¿Y dónde vivís, Eduardo?
- En San Martín, en la calle Álamos 1126, en una casa amarilla donde tengo un Renault 9 azul estacionado en la puerta.
- ¡En menos de una hora estoy allá para recagarte a trompadas, huevón!
- ¡Uy sí, estoy cagado de miedo! ¡Hijo de puta! ¡Hiiijo de tres mil putaaas!, y le colgué.

Después de eso llamé al hijo de puta Nº2 (el del auto) y cuando contestó le dije:
- ¡Mirá que sos hijo de puta!
- ¡Puto, si te llego a encontrar, te voy a romper la cara y todos los
huesos!, me dijo.
- ¿Ah, sí? ¿Con que sos valiente? Pues te voy a dar la oportunidad porque en menos de una hora estoy en tu casa para estropearte la jeta, hijo de mil putas a ver que me va a hacer.

Enseguida llamé al Comando Radioeléctrico y les dije que iba para San Martín, a la calle Álamos 1126 a matar a mi novio gay porque lo encontré con otro hombre. Después llamé a un canal de televisión para reportar que la policía había encontrado un depósito de drogas en la calle Álamos al 1100 de San Martín. Luego me fui para ahí a disfrutar del espectáculo: unos seis patrulleros rodeando la casa, dos tipos recagándose a piñas en plena calle, la policía tratando de separarlos, un mediador tratando de hacelos recapacitar y las cámaras de televisión reportando una disputa pasional entre dos traficantes de drogas putos.

¿Qué les parece? ¿No es esto ser un verdadero hijo de puta?

Yo le avisé